Proyecto Arquitectónico: Estudio Atemporal
Ubicación: Cuadrilla de Dolores, Valle de Bravo, Estado de México
Área: 671 m2
Año: 2025
Frente al ruido de la ciudad y sus tiempos, nos surge una necesidad y una búsqueda de algo más primordial: volver a la tierra.
Este proyecto es, además de una casa, un refugio; un puente que nos conecta con el entorno. Un sitio en donde la arquitectura puede despojarse de su ego y convertirse en una herramienta de diálogo con el bosque, con los ciclos olvidados y con nuestra esencia natural.
Aquí se busca que el diseño traduzca el lenguaje ancestral de la naturaleza en espacios que nos complementen. Vemos en esto la posibilidad de entender la arquitectura como un ritual de pertenencia y reconexión. Este lugar no se habita: se celebra.
Es un llamado a despojarnos de lo que nos sobra, a ensuciarnos las manos, a sentarnos en el suelo y recordar que el lujo verdadero es el tiempo. La arquitectura, aquí, es un gesto: echar raíces en un mundo que olvidó que es fértil.
La forma nace de escuchar el entorno: estructuras que se elevan entre encinos y ocotes; cubiertas que resguardan. Volúmenes que se desplantan casi flotando, tocando ligeramente el suelo para que la tierra siga siendo tierra. Umbrales que nos enmarcan el movimiento del bosque y el cielo.
Lo construido no compite con el paisaje: lo revela y lo engrandece. Cada momento en el recorrido nos recuerda algo fundamental de nuestra verdadera naturaleza: que somos parte de algo más grande que nosotros mismos.